El Instituto de Historia contribuye a la XVII Semana de la Ciencia con tres actividades

Mediante un taller y distintos itinerarios guiados, los investigadores mostraron algunos de los proyectos en los que trabajan dentro del CCHS

Durante el mes de noviembre, varios investigadores pertenecientes al Instituto de Historia (IH) del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CCHS-CSIC) participaron en tres actividades diseñadas para hacer llegar su conocimiento a la ciudadanía con motivo de la Semana de la Ciencia de Madrid de este año. Estos eventos consistieron en dos itinerarios didácticos, uno enfocado a conocer la historia de la Guerra Civil en Madrid desde distintos puntos de vista y otro dedicado a la preservación de los objetos culturales que se muestran en el Museo Naval de Madrid. Además, el IH ofreció un taller sobre las modificaciones del paisaje que proporciona la arqueología, una actividad preparada para alumnos de enseñanza primaria.

 

La Guerra Civil española y su impacto en Madrid

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Nueve han sido los historiadores encargados de ofrecer distintos paseos guiados por la ciudad de Madrid. Estos expertos han tenido el trabajo de desnudar la ciudad en los días de la Guerra Civil. 'Escenarios de guerra. Paseando por Madrid a través de su memoria (III)' es una actividad que se divide en tres recorridos distintos en los que mostrar distintas zonas y sus particularidades durante la contienda. En estos recorridos, encuadrados en el proyecto de I+D+i 50 años de arte en el Siglo de Plata español (1931-1981), se ha aproximado al público a una etapa histórica muy estudiada, desde un prisma interactivo, creativo, dinámico e innovador. 

En uno de los itinerarios que discurrió por el centro de Madrid y que finalizaba en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, se comentaron los aspectos vinculados con las consecuencias de la guerra en el patrimonio cultural de Madrid. Asimismo, se habló sobre las modificaciones que sufrieron algunos de los edificios más emblemáticos, los cuales se convirtieron en hospitales, almacenes, refugios o sedes oficiales.

Durante el recorrido que se realizó por la Ciudad Universitaria, se mostró cómo las facultades de este campus se encontraron en la misma línea del frente. Se identificaron algunos lugares donde se habían construido búnkeres y trincheras. La desaparición de los árboles y cómo los tanques avanzaban por la zona fueron otras de las descripciones que se detallaron. 

En otro de los itinerarios por el oeste de Madrid, los historiadores revivieron anécdotas de esta zona fronteriza entre la guerra y la vida de la retaguardia. De tal manera, se comentó la toma del Cuartel de la Montaña, el asalto a la Cárcel Modelo, la actuación de los centros de detención denominados 'checas' y la llegada de las Brigadas Internacionales. 

 

Misión: evitar la degradación de las piezas del Museo Naval

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En 'Estrategias contra el paso del tiempo en el Museo Naval' se resaltó el valor de la preservación de los objetos museísticos. Durante un exhaustivo y riguroso itinerario didáctico de más de dos horas y media, los investigadores del Grupo Cervitrum (IH) explicaron en qué consistían sus proyectos sobre preservación en museos. Además, otros trabajadores y expertos del Museo Naval de Madrid mostraron cómo realizaban algunas de las tareas de conservación en los laboratorios. 

La conservación preventiva es un conjunto de medidas que tienen por objeto identificar, evaluar y controlar los riesgos de deterioro de todos los bienes culturales que alberga un museo. Susana García, conservadora jefe del Museo Naval,  profundizó en los diferentes requerimientos especiales que el edificio histórico del museo precisa, ya que no dispone de complejos sistemas de climatización, entre otros factores. Susana García destacó la funcionalidad de los entelados, de las vitrinas y de la iluminación LED. Igualmente, Mª Ángeles Villegas (IH) comentó algunas de las peculiaridades arquitectónicas de las instalaciones y de cómo esto afecta a las condiciones de humedad y temperatura. Es por ello, que subrayó las características de las vidrieras y la red de emplomado del lucernario de dos de los patios interiores que posee el museo.

El Museo Naval cuenta con una gran cantidad de piezas fabricadas con metales, entre ellas destaca la exposición de armas, instrumentos ópticos, de navegación… Es por este motivo por lo que desde el IH están trabajando en distintos métodos de conservación del patrimonio, enfocados en esta entidad. En concreto, Javier Peña (IH) presentó un método de conservación preventiva con sensores para medir el pH en el aire, ya que es uno de los factores ambientales que más contribuyen a la degradación de los objetos metálicos. Fernando Agua (IH) habló de un recubrimiento que se aplica a los metales para evitar que las piezas se oxiden. Igualmente, comentó cómo afectan negativamente los cloruros a los objetos metálicos y mostró un fusil que, curiosamente, se encontraba de forma parcial protegido por una costra calcárea.

Manuel García, responsable del proyecto del IH sobre recubrimientos para la protección de materiales y colecciones del patrimonio cultural, mostró una vitrina experimental en la que se recogen ensayos para evaluar el comportamiento de recubrimientos protectores sobre diferentes metales en condiciones reales de uso. También, el equipo de investigación efectúa, de manera habitual, un control del pH y de otros parámetros medioambientales.

Asimismo, en la zona de los laboratorios del Museo Naval, Mercedez González, perteneciente al departamento de reparación de soporte gráfico, describió el proceso de restauración de una obra en papel. José María Gálvez, del laboratorio de restauración de pintura, mostró el deterioro de algunas obras y cómo lo intentan mitigar. Con estas acciones de conservación, también se pretende que las obras tan valiosas y variadas que el Museo Naval exhibe puedan perdurar el máximo tiempo posible. 

 

Armar el complejo puzle del paisaje

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En el taller ‘RePLANTéate la Historia: En busca del paisaje perdido’, concebido por Reyes Luelmo Lautenschlaeger y Sandra Robles López, se reflexionó sobre cómo ha cambiado el paisaje a lo largo de la historia. Basada en la actividad arqueológica, las organizadoras repasaron cuáles fueron estas modificaciones, cómo se produjeron y cuál es su proceso de estudio. Así, los jóvenes participantes se adentraron en la historia de la vegetación y la importancia del factor humano en la configuración del paisaje.

En las sesiones de este evento se plantearon distintas dinámicas. La primera dinámica se centró en conocer cada uno de los pasos de una investigación arqueobiológica. Los asistentes tuvieron que realizar una excavación y buscar vegetales ‘fósiles’ ocultos en el sustrato.  En la segunda dinámica, en distintos equipos, los participantes pudieron entender, de forma lúdica y a escala mundial, la historia de la vegetación y los cambios en la biogeografía de algunas especies de interés económico, así como el papel del ser humano en dichos cambios. Cada jugador contó con unos objetivos de equipo y personales asignados que permitieron recrear rutas comerciales intercontinentales, dibujando un nuevo mapa vegetal en distintos momentos de la historia.